Hoy me tomé un café en una cafetería. Mientras me lo tomaba, observé cómo la dueña regañaba a las empleadas, explicando que una rotura saldría de sus sueldos "..para que aprendáis"; cuestionándoles delante de otra clienta; criticando su forma de vestir; explicando que poner un lavavajillas costaba 8 euros; respondiendo a la contestación cortés de una empleada, "siempre decís eso". En mi opinión, se comportó, de cara al público y, más importante, de cara a sus empleadas, de una forma irresponsable.
¿Había algo que decir?
Al rato se acercó a mi mesa, dirigiéndose a mí: "Hola reina.." y pidiendome que me moviése de mi mesa a una que era para dos personas y no cuatro (no necesitaba nadie la mesa). Viendo la oportunidad de mostrar mi desacuerdo con su forma de actuar, le contesté "No, me voy a ir". Pagué, dejando mi café sin acabar, y me fuí.
Decir, no dije nada, pero, ¿fué esta una acción educativa? He manifestado mi desacuerdo con una situación, he demostrado que hay un límite a la capacidad de manipulación que una persona puede tener. Cierto, ha sido una acción autoeducativa, a nivel de yo misma aprender a actuar en respuesta a mi percepción de una situación y no depender de la interpretación de otro pero, ¿Ha ido más allá?
Concluyo que la acción puede haber sido un acto educativo informal. Para asegurarme de que lo fuese, tendría que haber explicado mi reacción ante lo que había visto. Si hubiese hecho esto, puede que haya repercutido negativamente sobre las empleadas, haciendo más vehemente y oculta la actitud de la dueña...en este caso, a mayor grado de educatividad, menor grado de transformatividad positiva...
No hay comentarios:
Publicar un comentario